jueves, 25 de abril de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
NO ES SU DÍA. ES NUESTRO DÍA
Los
que gobiernan o los que aspiran a hacerlo algún día han terminado por vaciar de contenido una jornada
que debería ser de celebración ciudadana. Un día para reafirmar el sentimiento
de comunidad, una fecha para sentirnos orgullosos de nuestra cultura y de lo
que, una vez juntos; primero en la calle un 4 de diciembre y luego en las urnas
un 28 de febrero, conseguimos como pueblo.
Pero
como diría el defensor del pueblo andaluz: ustedes señorías están en la peleíta,
y mientras se dan garrotazos los unos a los otros se olvidan de lo importante:
Andalucía
Una
región que se ahoga en el desempleo mientras se agarra desesperada a un viejo
tablón en el que todavía se puede leer: seremos la California de Europa. Una región que se desangra
por sus fronteras perdiendo a los jóvenes más preparados que aquí no encuentran
oportunidades.
Un
territorio que ha sido sumido por la clase dirigente en los nuevos tópicos de
gente perezosa que cobra el PER, de millones de euros que se van por el desagüe
de los ERES y de las cañerías de una administración con arterioesclerosis que
se sigue complaciendo en su propia lengua: impulsar, estimular, priorizar, dinamizar,
vehicular… infinitivos infinitos que sirven para no decir nada.
Hoy
vuelve a ser 28 de febrero y en nuestro día se han puesto a manifestarse en
contra del adversario. La culpa siempre es de otro. Luego se sorprenden de que
la gente los considere un problema en lugar de tomar parte en la soluciones.
La
política es el arte de lo posible… también de celebrar un 28 de febrero
contando con todos los andaluces, pidamos pues lo imposible a los políticos
... y si quieres lo puedes escuchar aquí:
martes, 19 de febrero de 2013
GILIPOLLAS
Gilipollas. Eso debemos parecer. Por lo visto tenemos cara de serlo. Evidenciamos que no somos capaces de gobernar nuestras vidas con tino y que, sólo gracias a sus desvelos conseguimos salir adelante. O por lo menos eso se desprende de las mil y una regulación que se sacan del ataché de piel de cocodrilo para pastorearnos para que no nos despeñemos, como verdaderos gilipollas, en el abismo de la gilipollez.
Así que nos siguen llenado la vida de carteles. La cabeza de advertencias. La cartera de facturas. El corazón de incertidumbre. El sexo de picores. La nómina de retenciones y el parabrisas del coche de multas.
Son incansables, para nuestro bien por supuesto, y siempre nos aconsejan lo mejor para nuestra vida: no fume, no respire el humo de los demás, no beba si va a conducir, caliente las rodillas antes de echar a andar, no cruce con la luz roja, no cruce con la luz verde, no derroche luz, no queme tanta gasolina, lea con bombillas de bajo consumo, atrase el reloj, adelante el reloj, madrugue, no trasnoche, gaste, ahorre, camine, suba al tranvía, no suba al tranvía, baje del tren, no sea sedentario, no se mueva que le estoy cacheando, hipotéquese… pero no tanto, vote, no vote, vea cine español, reniegue del cine patrio, decántese por Messi o por CR7 y olvídese del fútbol, lea este libro, no lea ese libro, crea en nosotros, reniegue de los otros, tenga cuidado con ellos, salga a la calle, quédese en casa, ponga esta emisora, quite esa emisora, lea mi periódico, queme sus periódicos, confíe en mi, no se fíe de los demás, siga las reglas, rompa los reglamentos dentro de un orden, no grite, no hable, guarde silencio que ya hablamos nosotros por usted. Que lo mismo dice alguna barbaridad y no es conveniente que nos deje, ante los mercados, como gilipollas.
martes, 5 de febrero de 2013
YA VALE
Vale. Está muy bien que se entretengan en zaherirse los unos a los otros a través de los titulares. OK. Pueden seguir yendo de aquí para allá reivindicando a los jefes del contrario el quítame allá un informe oficial o la devolución de una subvención injustificada. Puede que sea necesario enredarse en los laberínticos rompecabezas de autovías, parques y museos sin acabar. Si les sobra tiempo nadie les va a reñir porque se vayan al juzgado a ponerse querellas porque no me dejaste entrar o salir del ayuntamiento. No está mal eso de que, de cuando en cuando, animen el cotarro con mociones de censura o de confianza. Que acudan a los plenos a defender al baranda central, al regional, al provincial o al vecinal.
All right, nadie se opone, si tienen tiempo libre, a que corran pollos de perdiz por entre los olivares y los mareen por la campiña hasta que caigan exhaustos. Pueden seguir alumbrando pactos y oscureciendo enfrentamientos. Están en su derecho en seguir acordando frentes y convocar concentraciones y manifestaciones para apoyar todo lo que se tenga que apoyar y empujar todo aquello que se tenga que empujar.
No está prohibido que sigan llenando palcos VIP en las finales de tal cual deporte y que se hagan fotos con copas y trofeos. No seré yo quien censure su trabajo en la redacción de preguntas parlamentarias, en la urdimbre de proposiciones no de ley y la declamación en las interpelaciones a los que manejan la cosa pública. No hay que criticar que ocupen escaños, atriles y desde allí aticen dialécticamente al contrario, que es esa una cuestión que entra en la normalidad de la política. No es incomprensible, tampoco, que le echen la culpa al otro de que llueve mucho o de que llueve poco. De que la gestión pública que se hace es improvisada y sin planeamiento. De que se hace una oposición poco constructiva y obsesionada, sólo, en degastar al gobierno de turno. Tampoco es criticable que se afanen en ponerse en primera fila de procesiones, romerías y conciertos con glamour.
¿Pero no va siendo hora de que alguien se acuerde de ponerle un torniquete a la femoral de esta provincia que se sigue desangrando en las listas del INEM, ¿no debería haber 69.015 prioridades en las agendas? Una cifra que coincide con el número de personas que buscan trabajo en la provincia… ¿y del resto? pues ya habrá tiempo, que es lo único que le sobra un parado
miércoles, 30 de enero de 2013
SER DE JAÉN
Ser de Jaén es tener un cuñado que se fue a la Guardía Civil o a los hoteles de la costa. Ser de Jaén es estar acostumbrado a que las obras públicas se eternicen en los despachos y leer carteles caducados de proyectos que nunca llegaron a ser. Ser de Jaén es viajar a Valencia dando una vuelta de mil pares de narices y ver crecer la grama y los jaramagos en el replanteo de la A-32. Ser de Jaén es haber escuchado las historias de cuando los trenes no eran asuntos de canciones de Sabina. Ser de Jaén es tener la paciencia de ver como se enroscan en el paso del tiempo lo de la presa del Río Eliche, el encauzamiento de los Puentes o la sombra del museo de Arte Ibérico.
Para ser auténticamente de Jaén tienes que haber cobrado una vez al menos el paro o el PER y dar así que hablar a los de fuera de la región. Para ser de Jaén hay que haberse tomado unos cuantos biscúteres del Alcázar y tapearse los barrios de sus 97 ciudades con sus aceras llenas de tabernas y bares. Para ser de Jaén hay que tener calma y sangre fría para no levantarse como el Michael Douglas en “Un día de Furia” y arrancar el motosierro y decir hasta aquí hemos llegado con las subidas de la luz, del gasoil, del gas, de la contribución, del sello del coche, del ierrepeefe, del copago del Efferalgan, del Sintron y de las comisiones del banco y la caja de ahorros que nos parió.
Ser de Jaén es asomarse al vacío desde el Yelmo, desde el Almadén o desde el agujero por el que se han ido 120 millones de euros del tranvía y no tener vértigo. Ser de Jaén es estar jodido como una Jota Mayúscula.
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jueves, 17 de enero de 2013
A GERONA
Cuenta la leyenda que un amante despechado quiso abandonar este mundo por la vía rápida ya que sin su amada la vida no tenía sentido para él. Y quiso el destino que el desdichado atinara a pasar por Jaén y viendo a sus pies las vías del tren se dejó caer sobre las traviesas para obtener un matarile rápido e indoloro… murió de hambre. Eso es al menos lo que cuenta la leyenda, pero con el horario de RENFE en las manos algo de verdad si parece que hay en esta historia. Los trenes en la estación de Jaén son como perlas: escasos y raros. Tan es así que en aquella famosa campaña publicitaria de los 70 en la que se aconsejaba usar el tren en lugar del utilitario. Ya saben aquella en la que un niño le decía a su padre: “Papá ven en tren”. Pues resulta que un paisano con retranca me contó que si ese padre hubiera sido de la provincia hubiera respondido: “Lo que tu digas niño ¿pero por dónde?
Viene todo esto a cuento porque el otro día me topé con un anuncio de RENFE en el que nos felicitaban a todos los paisanos porque por fin podíamos ir a Gerona en sólo 7 horas y 40 minutos. Ya se sabe que el jienense es de ir mucho a Gerona a pasearse por el Barri Vell, coscarse de sus Baños Árabes y de camino practicar el catalán por si hay que volver a emigrar y poder negociar con los payeses el jornal de la recolecta de la avellana.
Además en 7 horas y 40 minutos a uno le da tiempo de verse entera BEN-HUR en la versión extendida del director, el “Cómo se hizo” y todos los extras del deuvedé. Así que usted, es un poner, se sube en Linares y le da tiempo de casi todo antes de llegar a Gerona. Es que le da tiempo hasta de pasar por Madrid para ir al Corte Ingles de Goya. Luego pasar por Barcelona detenerse en la Rambla a comprar un ramito de flores y sacar una foto a los pies de Colón con el esmarfón.
Vale que Jaén esté más cerca de Granada, de Córdoba o de Sevilla pero los trenes están más por irse para Gerona y no vamos a luchar contra el destino que quien nace lechón muere cochino. Así que no se ponga de mala leche, no frunza el ceño, échese los tres tochos de la 50 sombras de Grey en la mochila y viaje hasta Gerona en poco menos de ocho horas, porque si se empeña en viajar en ferrocarril a Granada lo mismo le pasa como a la Penélope de Serrat o al amante despechado del principio que se queda compuesto y sin novio y pasando más hambre que el lagarto de Jaén atado en una pita
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EL POYETE
miércoles, 26 de diciembre de 2012
LOS CONSEJOS DE HOMER
Sigo
ejerciendo de espectador desde este poyete de papel. Desde aquí me gusta ver
las cosas que pasan en este Jaén nuestro y, lo cierto, es que cada vez pasa
menos. Por no pasar no ni el gordo lotero ni el gordo Santa Claus. Anoréxicos
ambos con esta dieta hipocalórica de peibé negativo e ipecé creciente.
Así que, entre atribulado y meditabundo, acabo
de acordarme de los consejos, que para triunfar en la vida, en los negocios o
en la política acuñó otro gordo famoso: Homer Simpson. Consejos que, a falta de
otra referencia ética o estética más adecuada y mejor relacionada con la
realidad de esta provincia, entregaba a su hijo Bart como la fórmula para salir
airoso de cualquier embrollo.
El
primero de esto consejos lo aplican a rajatabla, cada mañana, no pocos de
nuestros representantes públicos cuando se enfrentan a las escalofriantes
cifras de desempleo que padece Jaén o a su anoréxica economía: “Yo no he sido” . Y mientras lo gritan se rasgan las camisas spagnolo y jilfiguer jurando
y perjurando que las colas en las oficinas de empleo, las colas en las oficinas
de Cáritas y las colas en las sucursales del Banco de Alimentos, no se han
formado por las decisiones que han tomado o por las que han dejado de tomar.
Y ya puestos sacan pecho delante del micro y de la cámara y aplican el
segundo consejo de Homer: “Ya estaba así cuando lo encontré” es decir que la cosa ya estaba mala cuando ellos
llegaron y que la responsabilidad es de otros. Pulsan el botón del “on” de
todos los ventiladores y la humareda difumina lo que pasa. Una niebla que
suaviza los contornos de la realidad y que lima las duras aristas de las
esquinas del sistema en el que se están dejando jirones de piel los ciudadanos.
Gente que sigue esperando que las soluciones sean eso, soluciones. Que los
problemas dejen de serlos y que las promesas se conviertan en algo tangible.
Y aquí viene el tercero de los
consejos del Sr. Simpson: “¡Qué buena idea jefe!”. Que es lo que repiten los acólitos a sus líderes
después de cada mitín. Con una fe ciega. Sin ver lo que ocurre o usando frases
hechas: “la gente se inventa estadísticas con tal de intentar demostrar algo y
eso lo sabe el 14% de la gente"
miércoles, 12 de diciembre de 2012
JAÉN SE MUEVE
Jaén se mueve. Sí, se mueve pero sólo en el sentido literal de la palabra. La tierra tiembla y retiembla en los alrededores de la Torre de Don Pero Gil y los reiterados sismos ponen de manifiesto que la provincia sólo se desplaza en el sentido real y no en el económico.
Sin embargo ese desplazamiento en el resto de las direcciones; las conceptuales; y a tenor de lo que escupen las estadísticas diariamente ponen de manifiesto que seguimos parados. Frenados por encima de nuestras posibilidades y de las de 70000 personas por lo menos que van cumpliendo trienios con el cartoncillo del paro en la mano.
Jaén está detenida sin que movimientos, que presumían de ser gubernamentalmente telúricos, hayan sido capaces de sacarnos de la falla en la que estamos sumidos. Falla de la escasa contratación. Falla de la realidad que se empeña en desmoronar los muros de contención hechos de titulares. Nos falla hasta San Andrés bendito que desoye las plegarias de los que sigue acumulando curriculums sin respuesta en la bandeja de salida del jotmeil.
Mientras las placas tectónicas chocan por debajo del hogar de los torreperoxileños. Vaivén ciclópeo que pone vectores en los pliegues de la corteza terrestre en contraste con las energías que se destinaron a mover la economía provinciana con la fuerza anticlinal del Activa o la pujanza sinclinal del Estratégico. ZAES, reindustrializaciones y demás planes y plenos que vinieron a intentar quitar el freno pero las cosas siguen encalladas en las orillas del magma de la vacuidad.
Las arrugas del manto a dura penas tapan la realidad de Jaén. Una provincia en la que la tierra se ha puesto a temblar al ritmo de Richter. Entre tanto unos se acuerdan de Keynes y otros de Adam Smith. Una eterna discusión que se aleja del epicentro del asunto diario que preocupa a la gente . Gente que tiembla cada vez que no puede llegar a final de mes. Jaén se mueve, sí, pero por el momento al ritmo de sismógrafo.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
GIRIBAILANDO TESOROS
Los güasaps están que echan humo. Es la manera en la que ahora las gentes se calientan las manos ante el frío que nos ha vuelto a dejar helados en esta provincia de extremos: o te cueces o te congelas. No hay término medio ni Aristóteles que te crió ni termómetro que te mate. Pero como te cuento, probo lector, los telefonillos echan chispas con lo que ha ocurrido con el tesoro de Úbeda y el tesoro; este otro arqueológico; del Giribaile.
Los unos por los otros los tesoros sin barrer. Cuando no es un facineroso que arrambla con la taleguilla ubetense repleta de monedas de oro se trata de un peñasco que se desploma sobre un oratorio visigótico y te deja hecho un “cristo” uno de los yacimientos arqueológico más fetén de todo el territorio provinciano. O sea paisanos que estamos más vendidos que la cosecha de aceite de este año.
Basta que te metan la palanca entre el marco y la hoja y salte la caja de caudales sin que las Webcams graben ni se cosquen de lo que rula por su barrio. Así que las 182 pirulas de oro que datan del siglo XVIII seguro que ya están en la cazoleta y en la trastienda de un “ComprOro” de matute para hacerlas lingotillos y sacarse unas perras. Que el arte mola, y más si es del XVIII, pero más molan unos cuantos "binladen" para aliviarse la golilla que te aprieta el gaznate como el cansino de la caja de ahorros. El mismo que te da con el garrote, más vil que nunca, de una hipoteca atornillada al aval de tus padres.
Así las cosas basta con que un peñasco de los de toda a vida se deje caer. Una peña de Damocles, ¡lavín que peña!, que pendía desde hace siglos sobre el oratorio va y que se descuelga obedeciendo a la fuerza de gravedad. Se tira al vacío desoyendo los rezos de los responsables de la cosa pública que se encomendaban al patrón de los retrasos. Plegarias que pedían que la roca rodara en el mandato de otro.
El yacimiento del Giribaile, el mismo que se quería engarzar en las joyas de la corona del turismo más Know-How, se ha derrumbado sin pedir permiso y dejando las calzas y los huecos al aire. El que venga atrás que arreé y rocandrroll, que mascullaba el Coronado en la peli del Urbizu. Otro día hablaremos de si Vandelvira, hoy en día, encontraría trabajo como arquitecto en la provincia o tendría que emigrar a Alemania a retocar la seo de Ulm,… hummm..., hummm..., habrá que decirle que se abra un Skipe para ahorrar en conferencias.
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
TASAZO
Tenemos,
sobre todo, derecho a guardar silencio. O si no cualquier cosa que digamos
podrá aumentar la cuantía de la factura. Chitón, cierra la boca y relaja el
esfínter que lo que viene se va a poner duro, muy duro. Menudo tasazo el
judicial que todos (los que no gobiernan y aspiran a hacerlo algún día) se han
puesto a criticar muy estupendos, muy profundos y sesudos: esto no puede ser,
esto está muy mal así, esto se pone peor asá, se está atacando la columna
vertebral del estado de derecho, ¿qué diría de esto Jean Jacques Rousseau? Pero
claro cuando cogen el mazo y la vara de mando se vuelven del mismo color de la
toga del Gallardón y no dudan en colocarnos las puñetas por las ídem. Que una
cosa es ser un justiciero y otra ajustar la justicia para que ajusticiarnos tenga un precio justo.
Y
recuerda que todo lo que digas podrá ser grabado y usado en tu contra y contra
ti, que la cinta la debe pagar el doliente y que tienes derecho a llamar a un
abogado (siempre que lo hagas desde tu teléfono) y que el letrado debe tener
oficio pero que el beneficio debe salir de la cartera del cliente. Que lo que
es justo es justo y lo demás sale más caro… sobre todo para el presupuesto
público. Que de la subida de las tasas judiciales no nos salva ni Perry, de apellido
Mason, por supuesto
Por
otra parte el otro tasazo, el del paro desbocado de esta provincia, alcanza los
40% sin que los principales de la cosa digan esta boca es mía y eso que cada
día las agendas de los periodistas (pocos van quedando ya por el goteo de los
despidos) se llenan de convocatorias y ruedas de prensa que versan sobre el
vado del río Mara por los rebaños de los ñúes y las ñúas. Sobre si es mejor
hacer una huelga general o en general hacer huelga. Sobre lo malos que son los
otros y lo güenos que son los nuestros. Sobre los sueldazos que se llevan los
de allí y lo poco que cobramos los de acá… pero nadie dice este micro es mío
para ponerse delante de la realidad que está desangrando a Jaén y decir ¡ya
basta!
Aquí
la peña se sigue yendo a otros lugares porque peñas arriba del Paraíso Interior
ya no quedan más que muflones y pinos laricios. Los jornales se han quedado
entre las escarchas y calimas de este agonizante año y ahora se acuerdan de que
deberían acordarse de tener la virtud de pedir para que los otros demostraran
el vicio de no dar. Jaén envejece como el olmo seco de Machado y ni siquiera
tres hojas verdes le brotan en las raíces. Eso sí, Hernández nos ha dejado su
himno, pero seguimos sin hacerle caso a sus versos ni responder a la pregunta
¿de quién son estos olivos?
Aceituneros
altivos levantaos ¡coño! porque aquí nadie se pone de pié por si se pierde la
silla por orden de Sevilla.
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